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Jesús, maestro bueno, queremos seguir
tus pasos.
Danos
tu Espíritu para aprender a vivir en la alegría.
Queremos
despertar cada mañana para alabar
al
Padre y cantarle gracias por las cosas que ha hecho.
Por
la creación, la naturaleza,
por
el inmenso espacio y todas las estrellas;
por
el sol que nos abriga, y nos da la luz
que
nos recuerda tu sonrisa.
Por
las plantas que llenan de verde los sentidos,
por
los animales, por el canto de los pájaros.
Te
damos gracias, Padre, con alegría y ganas de vivir.
Danos tu Espíritu, Jesús, para
descubrir la presencia
de
Dios en cada instante y vivir en la alegría
del
encuentro y la alabanza.
Enséñanos
a vivir con alegría los hechos cotidianos
de
nuestra vida:
La
rutina del trabajo, y el pasar de los días.
Que
no nos invada el desaliento de estos tiempos.
Que
no perdamos la esperanza,
la
sorpresa, la capacidad de asombro,
la
gratitud de encontrarte, caminando, a nuestro lado, mientras
vivimos, crecemos y construimos
nuestro
proyecto de vida.
Que tengan un buen día.
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